Cuando hablamos de retail solemos pensar en tiendas, productos, precios y ventas.
Pero después de muchos años trabajando en este sector, para mí el retail es bastante más sencillo y, al mismo tiempo, bastante más complejo:
Retail es conseguir que muchas pequeñas cosas ocurran bien todos los días
Una tienda puede tener una buena ubicación, producto, promociones y un equipo suficiente. Pero nada de eso garantiza un buen resultado.
Hay que abrir cada mañana y volver a empezar.
Recibir mercancía, reponer, mantener la tienda, preparar campañas, revisar resultados, organizar al equipo y solucionar los imprevistos que inevitablemente aparecen.
Y mientras ocurre todo eso, hay algo que nunca deberíamos olvidar: el cliente sigue entrando por la puerta.
Los números importan, pero vienen después
Facturación, entradas, tickets, conversión, UPT o ticket medio son fundamentales para entender una tienda.
Yo trabajo con ellos constantemente.
Pero los KPIs nos cuentan principalmente qué ha ocurrido.
Para entender por qué ha ocurrido muchas veces hay que entrar en la tienda.
Observar.
Escuchar.
Hablar con el responsable.
Ver cómo trabaja el equipo y, sobre todo, qué sucede cuando entra un cliente.
Porque detrás de cada ticket hay una persona que decidió comprar. Y detrás de cada cliente que salió sin hacerlo también ocurrió algo.
Retail son personas
La tecnología está cambiando muchísimo nuestro sector y la inteligencia artificial va a permitirnos analizar mejor, anticiparnos y tomar decisiones con mucha más información.
Bienvenida sea.
Pero hay algo que sigue siendo tremendamente difícil de sustituir: una buena atención.
Una persona que escucha, entiende lo que necesita el cliente y sabe recomendar con criterio sigue teniendo un enorme valor.
Por eso nunca he entendido el retail únicamente como vender productos.
Para mí consiste en gestionar personas, interpretar datos y ejecutar bien en tienda.
Todos los días.
También cuando hay camión, faltan manos, una campaña no funciona o los números no acompañan.
Porque probablemente esa sea la parte menos vistosa del retail.
Y también la más real.



