Este fin de semana he leído una reflexión de Xavier Marcet sobre el pequeño poder dentro de las empresas. Y mientras la leía, no podía evitar pensar en situaciones que he visto durante muchos años trabajando en tiendas.

Porque no hace falta tener un gran cargo para ejercer poder sobre otras personas.

A veces basta con ser responsable de tienda, llevar más años que un compañero o tener capacidad para decidir quién hace una tarea y quién no.

Y ese pequeño poder puede utilizarse de dos maneras muy diferentes.

La autoridad se nota en los pequeños detalles

He conocido responsables que consiguen que su equipo trabaje con confianza, incluso en momentos complicados.

Y también he visto situaciones en las que una corrección mal hecha, una contestación fuera de lugar o una decisión poco explicada terminan generando un problema mayor que el que se pretendía resolver.

No siempre hablamos de grandes conflictos.

A veces son pequeñas situaciones que se repiten.

Una persona que nunca recibe reconocimiento. Una compañera nueva a la que no se le permite aprender. Una responsable que corrige delante de todo el equipo algo que debería hablar en privado.

Son detalles. Pero los detalles también construyen la cultura de una tienda.

Ser cercano no significa dejar de exigir

Aquí quiero detenerme, porque tampoco comparto esa idea de que liderar bien consiste en evitar cualquier conflicto.

En retail hay objetivos, procedimientos y responsabilidades.

Si una campaña no está preparada, hay que decirlo.

Si una instrucción no se cumple, hay que corregirlo.

Si una responsable no está haciendo seguimiento, hay que intervenir.

Y si un equipo no está trabajando correctamente la atención al cliente, tenemos que actuar.

Pero hay una diferencia enorme entre corregir un comportamiento y hacer sentir pequeña a una persona.

Yo creo en la exigencia. También creo que debemos explicar las decisiones, escuchar y dar oportunidades para mejorar.

Una cosa no debería excluir la otra.

También los Area Managers tenemos nuestro pequeño poder

Sería muy fácil escribir sobre los errores de los responsables de tienda y olvidarnos de quienes las coordinamos.

Nosotros también decidimos.

Priorizamos visitas, repartimos apoyos, valoramos resultados, corregimos actuaciones y trasladamos decisiones de la empresa.

Y no siempre acertamos.

A veces una decisión que parece lógica desde una hoja de cálculo tiene consecuencias que no habíamos previsto dentro de un equipo.

Otras veces tardamos demasiado en intervenir porque conocemos a la persona y queremos darle una oportunidad más.

También podemos caer en el error de exigir sin explicar suficientemente.

Por eso creo que debemos revisar no solo los resultados que conseguimos, sino cómo los conseguimos.

El poder de ayudar a crecer

Hay algo que valoro especialmente en una responsable: que su equipo mejore con ella.

Que una persona nueva aprenda.

Que alguien gane seguridad atendiendo clientes.

Que el equipo entienda los objetivos y pueda trabajar sin depender constantemente de instrucciones.

Que una responsable sepa reconocer cuándo otra persona ha hecho algo mejor que ella.

Eso también es ejercer autoridad.

Y probablemente sea una de sus formas más valiosas.

Porque una tienda necesita orden, seguimiento y resultados, pero también necesita un ambiente en el que las personas puedan trabajar con respeto.

Mi reflexión

Después de tantos años en retail, cada vez estoy más convencido de que el liderazgo se demuestra en situaciones muy cotidianas.

En cómo corriges un error.

En cómo hablas cuando los resultados no acompañan.

En cómo tratas a una persona que está aprendiendo.

En cómo reaccionas cuando alguien te lleva la contraria.

Y en cómo utilizas la autoridad cuando sabes que tienes la última palabra.

No creo que un buen líder sea quien nunca se equivoca ni quien evita las conversaciones difíciles.

Creo que es quien sabe exigir sin humillar, escuchar sin perder criterio y ayudar a crecer sin renunciar a los resultados.

Porque tener autoridad es parte del puesto.

Aprender a utilizarla bien es responsabilidad nuestra.

Este artículo es una reflexión personal inspirada en “Pequeño poder”, de Xavier Marcet, publicado en La Vanguardia el 1 de noviembre de 2026.

Fuente original: Pequeño poder, de Xavier Marcet — La Vanguardia.